Domingo de decepción en el Serbal aunque electrizante
Con un titular tan contundente inicio el texto. Y es que no se puede salvar mucho de lo que otrora fue para mi un punto de referencia en la agenda gastronómica de Santander. El pasado domingo pude comprobar el descenso suave pero continuado en su calidad general. Y no, la foto no refleja precisamente una lámina de mármol de Carrara o de Macael.

El Serbal perdió bastante desde hace un año. En especial desde mediados de 2007 en adelante, ya no es lo que era. O al menos para el que les escribe. La fotografía refleja el penoso estado en el que se encontraba el tablero de la mesa en la que nos sentamos. Un enorme desconchón y una sensación de humedad bastante desagradable que hacía suponer algún tipo de incidente mal solucionado y con peor arreglo.
En cuanto a la carta, sigue más o menos igual pero bajo mi punto de vista pierde originalidad y calidad respecto a sus predecesoras. Mi entrante favorito directamente desapareció (arroz negro con cachón y langostinos). Pedí otro arroz pero no era lo mismo (ni en calidad y un 20% menos de cantidad).
En cuanto a la carne, variación en la preparación del solomillo de venado y ¡se cargaron la receta!. Lo que fue una salsa verdaderamente magnífica, que te la comías hasta con piedras, ahora se quedó en algo insulso y carente de todo brillo.
Y por cierto, un dulce de chocolate con palo (en plan chupa-chups) que dan al final de la comida, tiene arroz con leche y canela, por mucho que nos digan que trufas de aquí o trufas de allá ¿verdad?….

Aunque la tarde nos guardaba algunas sorpresas más. Entre ellas disfrutar de unos refrescos en una verdadera silla eléctrica. Localizada en El Hipódromo del Faro.
Publicado en Curiosidades, Viajes y Buena Vida
22 Enero, 2008 a las 23:45
Muy muy muy buena la fotografía del RIESGO ELÉCTRICO
Nunca me había fijado en ella!!! Desde luego que ojo tienes