¡Todos a Ikea!
El pasado jueves me aventuré hacia tierras vascas para adentrarme en el universo del mueble y el complemento hogareño. Mis impresiones fueron variadas, aunque algo decepcionado por cierta escasez de originalidad, aunque claro, mis expectativas previas eran muy, muy altas.

Pruebas de rigor de la confortabilidad de las camas Ikea. No podían faltar.

Al llegar me encontré de lleno con mi archienemigo: “El Bolardo”, pero multiplicado por veinte, treinta, ¡o más!

Curioso “culo robótico” para testear la durabilidad de las sillas y tumbonas. Más de cuarenta mil “reposadas”, nada más y nada menos. Hay que ver hasta donde nos hace llegar la era de la robótica…

And the Oscar goes to… ¡IKEA!

Siguiendo la anterior línea ministerial, y gracias a la sumamante desafortunada frase de “espacios habitacionales de 30 metros cuadrados”, aquí nos presentan la nueva vuelta de tuerca: 22 metros cuadrados, ¡para el nene y la nena!

Nueva imagen del hogar ratoneril propio de las películas de Kubrick.

Yo leo,…

… y luego hago.

En un descanso aproveché para jugar una partida a los videojuegos más modernos del panorama internacional. ¡Nivel mega-expert!

Y por último, la visita de rigor al almacén faraónico. Lugar en el que las estanterías te hacen subir la mirada tal que si quisieras otear la última planta de las difuntas torres gemelas. La foto no hace justicia a lo extenso y lóbrego del lugar.
En definitiva. Un sitio donde hay muchas cosas. Todo tipo de precios. Un circuito comercial que te guía por tu “experiencia ikea”, y que me hizo sentir como un ratoncito corriendo en su jaula. Pero un buen sitio para pasar una mañana.
Publicado en Viajes y Buena Vida
9 Septiembre, 2007 a las 16:36
Buena visita
El culo robot está bien. ¿O quieres que pongan a alguien para sentarse y levantarse durante todo el día?
9 Septiembre, 2007 a las 21:38
Jejejeje!q resumen más bueno!
¿Y no acabaste super cansado de la visita?
Porque yo las veces que fui en mi antigua temporada por Bilbo, era la leche, acababas reventado después de ver todo…
Y,¿no comiste en el self service?, no sabes lo que te perdiste…..ya te contaré la próxima vez.
Saludos.
9 Septiembre, 2007 a las 22:05
¿Y perderme las míticas “albóndigas suecas”?
¡Claro que sí!, lo que pasa es que tenía tanta hambre que ni saqué el móvil para inmortalizar el momento.
9 Septiembre, 2007 a las 22:57
El restaurante esta muy bien. Lo recomiendo