Tributo a mi vecinita de enfrente
El verano es, además de fuete casi inagotable de diversión, época ideal para echar la vista atrás y recordar grandes momentos. Instantes vividos entre horas en el agua del mar, arena de playa en las orejas, crema solar y helados de chocolate chorreando entre los dedos mientras regresábamos a casa.

Un ejemplo de estos momentos fueron aquellos en los que, en nuestra época pre-adolescente, espiábamos a la vecinita de enfrente. Una chica uno o dos años mayor que yo. Suficiente diferencia de edad como para que ya fuera una mujercita mientras que uno no pasaba de mico atiplado con ínfulas de “machote” del norte.
Creo recordar que se llamaba Sara. Y sólo venía, junto a su familia, durante los meses de verano. Su ventana daba justo frente a la mía, lo que desencadenó no pocas sesiones de “voyeurismo” adolescente. Creo que nunca fui conocido por mi habilidad para pasar desapercibido -ni antes ni ahora-, así que supongo que se daría cuenta del torpe espionaje. Pero el tiempo pasa, la gente cambia su rumbo y nuestras ventanas nunca más coincidieron de nuevo.
Cuando echo la vista atrás, y recuerdo esos momentos, no puedo por lo menos que esbozar una pequeña sonrisa… ¡Que tiempos aquellos!
Publicado en General
8 Agosto, 2007 a las 21:11
QUE BONITOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
8 Agosto, 2007 a las 22:14
Davicin espiando por la ventana?!?!?!?!?!?! yo también quiero!
Muy chulo el artículo
9 Agosto, 2007 a las 13:27
Que recuerdos amigo…si ese cuarto hablase.
9 Agosto, 2007 a las 13:45
Je, je, je, je, je… ya te digo. ¡Saraaaaaaaa!
10 Agosto, 2007 a las 22:51
Como decía la canción del Ultimo de la Fila “Sara, Sara dulce Sara”.
Pues mira que SI te imagino a tí espiando por la ventana ja ja ja
16 Agosto, 2007 a las 19:59
jajajajajajajajajajaja…. que fama tengo, que fama….