Por Santillana del Mar
El pasado jueves fui con unos amiguetes a dar una vuelta por Santillana del Mar. Se trata de una población bastante turística de Cantabria con un gran encanto de villa antigua con sus casas de sólida piedra, y con un suelo también empedrado que, tras dos horas andando, sirve como masaje “shiatsu” y terapia de reflexología todo junto. No faltó la habitual revisión morbosa al museo de torturas de la inquisición. Por cierto, cuando nos encontrábamos en el patio de dicho museo sonó la llamada a misa procedente de una iglesia cercana, tras lo que se me pusieron los pelos de punta por la evidente relación inquisitorial del momento y del lugar. Me imaginé por un momento de camino al potro por mis innumerables pecados -o porque mi vecino quería quedarse con mi choza y mis mulas-.

Estaban en fiestas ¡premio!. Y pudimos asistir a esos bailes típicos de la zona donde se podía ver un gran despliegue de colorido y zapatillas de esparto.
Publicado en Viajes y Buena Vida